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Recursos. Tres pasos para aprobar los exámenes.

¡Época de exámenes! La más temida por alumnos y familias.

Agobios, nervios, miedo al temido suspenso…

Os voy a dar aquí tres claves fundamentales que no me canso de repetir a mis alumnos a la hora de enfrentarse a cualquier examen. Tres cosas muy sencillas que, si tenemos en cuenta nos van a librar de más de un disgusto.

¿Cómo preparar los exámenes con éxito?
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1. Estudiar la materia “de principio a fin”. 

Es muy frecuente entre los alumnos un mal hábito de estudio que provoca que muchas veces lleguen al examen con la materia a “medio aprender”. Suelen hacer lo siguiente:

Cuando preparan un examen, empiezan intentando memorizar desde el principio. Emplean todos sus esfuerzos en retener los conceptos desde la primera página. Pasan un tiempo repitiendo y repitiendo lo que van leyendo, memorizando, hasta que, pasado un rato, se cansan y dejan lo que les queda para seguir con ello otro día.

Al siguiente día, no siguen donde lo dejaron, obviamente necesitan repasar lo que estudiaron el día anterior, con lo que, comienzan repasando lo que ya memorizaron y, para cuando llegan a la parte nueva, aparece de nuevo el cansancio.

Así, día tras día hasta que llega el día del examen y se saben la mitad de los contenidos muy bien y la otra mitad “con pinzas”. Por no hablar del último punto o la última materia que dan antes del examen. Esa no la llevan bien nunca.

¿Cómo podemos evitar esto?

Lo que hay que hacer es emplear el primer día de estudio en leer el contenido del examen de principio a fin. Esto nos servirá para dos cosas:

-Si el alumno ha estado atento en clase, con una simple lectura habrá muchos conceptos que interiorizará simplemente con volverlos a leer.

-Es importante saber desde el principio cuánta materia tenemos que estudiar, cómo encajan unos temas con otros o cómo se entrelazan unos conceptos con otros. Relacionar unas cosas con otras, facilitará muchísimo el proceso de memorización.

Esta primera lectura se debe aprovechar para ir marcando con distintos colores las cosas más importantes. (Las fechas de un color, las definiciones de otro, jerarquías de otro…)

El siguiente día de estudio podemos pasar a hacer los esquemas. Pero, igual que la lectura, de principio a fin. Hacer todos los esquemas, cada uno con la técnica de esquematización que más les guste (Jerárquicos, de cajas, mapas mentales…). Después de la lectura completa, hacer los esquemas volverá a hacer que se adquiera contenido sin tener que hacer esfuerzo específico para memorizar.

Y a continuación, y sólo cuando hayamos comprendido dónde encaja cada concepto individual en el contenido total, solo cuando tengamos los esquemas hechos y hayamos sacado la esencia de cada punto, entonces es cuando pasaremos a memorizar.

Siguiendo este proceso, el esfuerzo es mucho menor y la asimilación mejora notablemente.

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2. Siempre que nos lo permitan, empezar el examen por “lo más fácil”.

Al igual que en la fase de estudio, nunca empezar el examen por el primer ejercicio sin leer el resto. Merece mucho la pena dedicar 5 minutos a escanear rápidamente todas las preguntas del examen.

Siempre que nos lo permitan, se debe empezar siempre por el ejercicio que sabemos que vamos a contestar bien.  Eso nos dará más tiempo para hacer el resto e iremos ganando confianza para afrontar los más difíciles. Si los ejercicios computan distinto en la nota final y nos lo indican en el enunciado, es otro aspecto que no debemos descuidar. Lo más fácil y después lo que más puntúa. A partir de ahí sacar una nota alta será mucho más sencillo y, en un supuesto peor, tendremos el aprobado casi asegurado.

Es una pauta muy sencilla que sin embargo se pasa muchas veces por alto y luego pasan cosas como “¡Qué rabia! El último ejercicio lo sabía hacer pero no me ha dado tiempo” ¡Y si encima es “el que más valía! ¡No os cuento qué catástrofe!

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3. Repasar.

NUNCA se debe entregar un examen sin repasar. Incluso, si llegado el momento vemos que no somos capaces de resolver el examen completo, el tiempo que veamos que no va a ser productivo en dar una respuesta correcta se debe emplear en repasar. Las faltas de ortografía, los errores de cálculo, expresiones que quizás no reflejen bien lo que queremos decir… ¡Un repaso rápido nos evitará más de un susto!

¡Y listo! ¿Repasamos?

1º: Estudiar de principio a fin. 2º: Empezar por lo más fácil. ¿3º? ¿A que ya os lo sabéis?

¡Ánimo y a por todas!

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