Howard Gadner. Inteligencias múltiples.

Un encuentro para aprender con… Howard Gardner.

En la tarde inaugural de aquel congreso no podia faltar el maestro de maestros.

No era la primera vez que veía a Howard Gadner por video-conferencia. Cuando vi su asistencia confirmada me dio un vuelco el corazón… cuando me di cuenta de que no iba a ser una conferencia presencial, un poco de pena pero, sabía que, aún con una pantalla de por medio, iba a merecer la pena escuchar al gran maestro.

¡Y allí estaba! ¡Risueño como siempre! Debe ser, que saberse precursor de una de las terorías sobre la inteligencia más acertada de los últimos tiempos, le debe dotar a uno de tal satisfacción que la sonrisa se torna un rasgo perenne.

Howard Gadner

 

No sé los años que tendrán ya los gemelos de Howard pero, no era la primera vez tampoco que le oía referirse a ellos para excusar su semi-presencia. ¡Afortunados niños, de cualquiera de las maneras! 🙂

Galardonado con una veintena de “honoris causa” por las universidades más prestigiosas del mundo este psicólogo, investigador y profesor de la universidad de Harvard hace ya más de 20 años que formuló su teoría de las inteligencias múltiples, esa que parece que ahora está tan de moda.

 

 

Howard Gadner. Inteligencias múltiples

Para mí, aquel libro en el que aprendí en que podíamos ser inteligentes de 8 maneras diferentes, supuso una auténtica revolución en la manera de entender la educación en general y la enseñanza en particular. Así que, allí estaba yo, dispuesta a reescribir una vez más mis apuntes sobre inteligencias múltiples de la mano del mismísimo creador.

¿Y qué hizo el Dr. Gadner?

Pues darnos toda una lección sobre educación que para mí supuso una revelación si cabe aún mayor que lo que en su día fueron sus inteligencias múltiples.

El maestro no nos habló aquel día de personas INTELIGENTES sino de personas BUENAS.

¿Curioso verdad? Un investigador que ha dedicado su vida al estudio de la inteligencia de repente, en una conferencia internacional, con una audiencia mundial nos dice que lo importante no es que los niños sean inteligenes sino que, lo que realmente importa es que sean buenas personas.

Y parece obvio. Cualquier padre querríamos que nuestros hijos fueran buenas personas… pero también inteligentes.

¿Pero? Qué os viene a la cabeza si os menciono estos tres nombres: Nelson Madela, Gandhi… vs. Madoff, Hitler.

De que eran personas inteligentes, nadie duda pero… ¿Qué aportaron a la sociedad?

Y Gadner, aún va más allá: una cosa es ser buena persona y otra es ser buen ciudadano.

¿De qué sirve una sociedad con buenos resultados si no crece de forma colectiva? ¿Queremos ser “los mejores” o queremos ser una sociedad en la que la gente quiera vivir?

Buena sociedad. Buenos ciudadanos.

Pensadlo por un momento. Gadner advierte: “buen trabajador”, “buena persona”, o “buen ciudadano” son conceptos distintos.

Se puede ser buen trabajador sin que tu trabajo haga un bien social. O buena persona para los tuyos pero no para el resto de vecinos. Tener una sociedad de “buenos ciudadanos” es a lo máximo que debería aspirar cualquier sistema educativo.

¿A que ya os va haciendo pensar un poco? ¿A que de repente lo que parecía una obviedad, se nos antoja borroso si pensamos en lo que estamos haciendo con la educación de los niños? ¿Promovemos la colaboración o la competitividad? ¿Promovemos ayudar al compañero o ser mejor que él? ¿Ayudamos a los niños con menos aptitudes o les dejamos de lado? ¿Aprovechamos el talento de los niños con altas capacidades para el bien de la comunidad, o les marginamos como bichos raros?

E insistió: “salvo que introduzcamos estos valores en nuestros sistemas educativos, quizás consigamos buenos resultados pero, de ninguna manera una sociedad de ciudadanos buenos”

MORAL Y ÉTICA. A partir de este punto, estas fueron las palabras que más repitó en su discurso.

Las personas adultas, incluso los niños, nos enfrentamos a cientos de decisiones a lo largo de nuestras vidas. El cómo nos enfrentemos a ellas será lo que verdaderamente importe ¿Lo harán nuestros niños de una manera inteligente?  ¿Lo harán de una forma ética?

La ética de los roles. El poder extremo que hoy en día tiene el mercado y la vertiginosidad con la que se suceden los cambios no nos están llevando, ni lo harán, a buenos finales. Es imposible tener una sociedad saludable si está controlada por el mercado.

Un “buen trabajador” es aquel que además de hacer bien su trabajo lo hace de forma ética. Todo gira en torno a las tres “E” (Excellence+Ethic+Engagement) y estos mismos preceptos se pueden aplicar al concepto de “buen ciudadano”.

Buena sociedad. Buenos ciudadanos.

 

Los profesores, los padres y los alumnos… ¿Lograremos ponernos de acuerdo? ¿Tenemos realmente claro qué tipo de sociedad queremos para nosotros y nuestros hijos? Si no logramos trabajar al unísono con un mismo objetivo, difícilmente vamos a conseguir una sociedad dónde apetezca vivir.

¿Qué ocurre con los modelos que seguimos? ¿Aquellos que les mostramos a los niños? Es desolador comprobar que hoy en día los jóvenes prefieren ser en primer lugar ricos y famosos y sólo entonces, consideran el ser buenos y éticos.

 

 

Y entonces nos pidió :

– ¡Pensad! ¡Rápido! ¿Podéis decir en menos de 30 segundos una persona de vuestro entorno a la que admiréis por ser buen ciudadano?

¿Lo habéis conseguido? ¡Pues aquí nos lanzó otra!

– ¿Estáis orgullosos de la gente que se dedica a vuestra profesión?

¿Tela, eh? 😉

Con el gran salto que ha supuesto formar parte de las comunidades digitales además, estamos si cabe más perdidos. Antes, las comunidades eran más reducidas y nos conocíamos todos. Ahora, ni siquiera sabemos cuántos somos.

Aquí, nos recomienda un libro de Carrie James:

Disconnected. Carrie James.En él trata los dilemas éticos a los que nos enfrentamos en la era digital.

Personalmente, no me ha dado tiempo a leerlo aún pero, seguro que merece la pena dedicarle una lectura sosegada si viene recomendado por Howard Gadner.

Y menciona a Renzulli. “Me ha encantado la prueba de los ojos de Renzulli. El carácter es más importante que la inteligencia”

Y si antes nos preguntaba si nos gustaba lo que veíamos cuando mirábamos a los colegas de profesión acabó su intervención:

“Cada día miraos en el espejo y pensad si estáis orgullosos de lo que veis en él”

¡Ah! … y el punto final con una sonrisa.

 

Y así nos dejó, Gadner. Para mí, toda una bofetada de nuevo. Que alguien de ese bagaje, deje completamente al lado la “inteligencia” para hablar de “bondad” arroja mucha luz a esta locura de sistema educativo que nos están vendiendo y, lo que es peor imponiendo. Es muy curioso que galardonáramos a esta gran eminencia con el premio Príncipe de Asturias en 2011 y la poca presencia que tienen sus enseñanzas en nuestras escuelas. Espero de verdad que mis hijos se topen con profesores buenos y ciudadanos éticos.

Para terminar, una reflexión que tengo muy presente cuando ahora trato con mis alumnos y mis hijos.

Lo que espero lograr con ellos: Que cada día, cuando se miren al espejo, estén orgullosos del reflejo de sí mismos.

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